Arya.—Adrian Montealegre, ¿Cómo se declara de los cargos que se le imputan? —El juez miraba la lista de acusaciones.—No culpable, su señoría. Todo es un ardid en mi contra.El juez lo miró por encima de las gafas. El abogado le decía algo al oído, el rostro de Adrián se veía pálido.El proceso fue rápido, las pruebas no dejaron espacio para la duda. Eran más delitos se le acumulaban a la pena que ya pagaba por fraude. Ni un milagro lo podía salvar de ser condenado. Frente al juez, aquel hombre no era más que un delincuente ambicioso que había desbancado las arcas de la familia y que, en su desesperación, había intentado envenenar lentamente a Gael Altamirano. Treinta años de prisión efectiva en un penal de máxima seguridad. Sin derecho a fianza, sin posibilidad de reducción de pena por buena conducta. No me dio alegría, recordé nuestra época de novio, cuando todavía era estudiante y yo lo ayudaba a pagar su carrera. Eran días felices que la ambición borró de golpe, jamás se me
Last Updated : 2026-07-17 Read more