Antes de que alguien pudiera reaccionar en la sala, el sonido de pasos apresurados bajando desde el segundo piso rompió el momento.Rosa Báez, la madre de Sergio, apareció bajando las escaleras con prisa.A pesar de rozar los cincuenta, su figura seguía siendo impecable, como si el tiempo apenas la hubiera tocado. Solo llevaba una estola roja sobre los hombros, ignorando el frío intenso del exterior, y salió directamente a recibir a quien acababa de llegar.Las luces del auto se apagaron.Y entonces, Marta lo vio con claridad.Sergio… y a su lado, Virginia.Rosa, que con ella siempre había sido distante y orgullosa, ahora sonreía con naturalidad mientras dejaba que Virginia se aferrara a su brazo.Sergio rodeó el auto, sacó unas bolsas de la cajuela y se quedó en silencio, observándolas, con una leve sonrisa en el rostro.Marta sintió un pinchazo en el pecho.Desvió la mirada de inmediato, incómoda, como si de pronto no encajara en ese espacio.¿Qué hacía ella ahí… cuando él ya había t
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