No esperaba que Daniela olvidara algo así.Pero, como me lo pidió, en una situación así naturalmente tenía que ayudarla. Me levanté de inmediato del suelo y fui a revisar el clóset para buscarle una pijama.Pero en cuanto abrí la puerta, me quedé con los ojos abiertos de par en par.Normalmente no tocaba las cosas de Daniela, así que tampoco sabía cómo tenía acomodado el clóset.Vi varios uniformes colgados. Eran los que se ponía para ir a la universidad.Hasta ahí no había ningún problema.El verdadero problema estaba en la parte de abajo, donde tenía colgadas las pijamas y guardada la ropa interior. En cuanto eché un vistazo, casi me sangró la nariz.¿No era demasiado provocativo?Encaje blanco, bordes negros, tirantes, e incluso prendas que parecían apenas una tira delgada, pedacitos mínimos de tela.Jamás habría imaginado que, debajo de esa apariencia seria y recatada, Daniela usara cosas tan atrevidas. De verdad no me lo esperaba.Su voz llegó desde el baño:—No andes revisando
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