¿Qué estaba haciendo?Su abrazo me tomó completamente por sorpresa.La sensación cálida y suave contra mi nuca resultaba reconfortante, pero aquella escena se veía inapropiada desde cualquier ángulo.Todavía llevaba las esposas puestas.Si alguien nos veía, quién sabía qué clase de rumores podrían surgir.Incluso podían creer que yo le había hecho algo.Eso sí sería un verdadero problema.Ella era muy hermosa y seguramente llamaba bastante la atención dentro de la delegación.Si alguno de los policías la encontraba abrazándome de esa manera, quizá querría despedazarme ahí mismo.Forcejeé ligeramente para apartarme de sus brazos.Pero, sobre todo, aquel gesto me hacía sentir avergonzado.Ya tenía diecinueve años. Al sostenerme así, de pronto me hizo sentir como si volviera a ser un niño.No me gustaba esa sensación.—¿Podría soltarme? Si alguien nos ve, podrían empezar a decir cosas.Sin embargo, ella no me soltó.Sentí sus lágrimas caer sobre mi cabello, cálidas y húmedas.Entre leves
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