DIÁVOLO III. CAPÍTULO 56. A la cama sin cenar Media hora después, Percy estaba en el patio, con una Glock en la mano y cara de "¿Qué demonios hago con esto?". Enrico, por su parte, no hablaba si no era estrictamente necesario, pero lo suficiente para enseñarle todo lo básico: cómo sostenerla, cómo no volarse un pie, cómo respirar.Percy era un desastre, pero se notaba que hacía el esfuerzo por concentrarse. Tenía buena coordinación, eso sí, y cuando disparó la primera vez y el proyectil dio muy cerca de una de las botellas que servían de blanco, Enrico alzó las cejas.—No está mal para ser tu primera vez.—¿Me lo dices de verdad o me lo dices en tono “no puedo pegarle como quisiera porque anda con mi jefe”?Enrico soltó una carcajada breve.—Mira, flaco, de ali
Last Updated : 2026-07-16 Read more