Los días posteriores al funeral de Orlando habían transcurrido como una niebla espesa, sin forma ni color, sin principio ni fin. Luisa se movía por la mansión como una sombra, con los pies descalzos hundiéndose en la alfombra, los brazos caídos a los costados, la mirada perdida en algún punto del horizonte que solo ella podía ver. La casa, que antes había sido un refugio, ahora se sentía como una jaula de recuerdos. Cada rincón le recordaba a su padre. Cada objeto, cada fotografía en la pared, cada libro en el estante, era un eco de lo que había perdido.El dolor de haber perdido a su padre se mezclaba con la rabia de saber que Sandra seguía libre, celebrando su "victoria", convencida de que todo le pertenecía. La imagen de su madrastra en el cementerio, con esa sonrisa triunfante en los labios, se repetía en su mente una y otra vez como un disco rayado. Y lo peor era que, por ahora, Sandra tenía razón. Todo estaba a su nombre. O al menos, eso era lo que ella creía.Pero había algo qu
Last Updated : 2026-06-30 Read more