La tarde caía sobre la ciudad como un manto de oro y sombras, tiñendo los edificios de tonos cálidos que parecían pintados por un artista invisible. El sol, ya cansado de su recorrido diario, se escondía lentamente detrás de las montañas, regalando un espectáculo de luces que solo los que saben detenerse pueden apreciar. El cielo se teñía de naranjas, violetas y rosados, como un lienzo que cambiaba de color con cada minuto que pasaba. Las calles, antes llenas de ruido y prisa, comenzaban a vaciarse, y el murmullo de la ciudad se convertía en un susurro lejano.Luisa y Erick caminaban por el parque central, con las manos entrelazadas, disfrutando de una tarde que no había sido planeada, pero que se sentía como un regalo del destino. Los árboles, vestidos de verde oscuro, se mecían con la brisa, y las hojas caían lentamente, girando en el aire antes de tocar el suelo. El aroma a flores y a tierra húmeda llenaba el ambiente, mezclándose con el olor a pan recién horneado que venía de una
Última actualización : 2026-06-30 Leer más