—¿Qué ibas a decir, Elena?Elena quiso hablar y confesarle la certeza que albergaba en el pecho: que él, Fandez, era en realidad Diego, su esposo. Sin embargo, se reprimió a tiempo, consciente de que él no le creería y que aquello solo serviría para distanciarlo aún más.—Nada... no es nada. Solo quería darte las gracias, porque tu presencia logra aliviar la falta que me hace mi esposo.—Lo amas demasiado, ¿verdad?—Sí. Lo amo con toda mi alma.—¿Y yo...?La pregunta quedó suspendida en el aire. Elena lo miró fijamente y, de pronto, él interrumpió el silencio.—Olvídalo, Elena. Ya no sé ni qué iba a decir.Fandez se quedó petrificado en su lugar. Las palabras que acababan de escapar de los labios de Elena impactaron en su conciencia como una sacudida brutal, capaz de detenerle el corazón al instante.La mano de Elena permanecía sobre su propio vientre, presionando con suavidad la tela de su vestido con dedos temblorosos. Su mirada, anegada en lágrimas, buscó la de Fandez cargada de un
Última atualização : 2026-09-08 Ler mais