Nikolas la vio sentada en su habitación, de espaldas a la puerta, escribiendo un correo electrónico en su teléfono móvil. Estaba a punto de hablarle cuando su mirada se posó en sus pies. Sus ojos se abrieron de par en par, llenos de preocupación, al ver lo rojos e hinchados que estaban. ¿Qué les habría pasado?Entró a zancadas en la habitación y se detuvo junto a la cama. Antes de que ella pudiera reaccionar a su presencia, le levantó el pie para inspeccionarlo.—S-señor… Sr. Ardolf, ¿qué está haciendo? —preguntó ella, con una expresión de absoluto sobresalto, mientras intentaba liberar su pie de su agarre. Él no lo soltó.—¿Cómo te has lastimado, Brooklyn? —preguntó, con los ojos oscurecidos por la preocupación.—Oh, no es nada. Estaré bien —evadió ella, intentando zafarse de su mano.—Te estoy haciendo una pregunta. ¡Respóndeme, maldita sea! —gruñó él.Brooklyn tembló levemente y bajó la mirada, culpable. No quería convertirse en una carga para él en lugar de ayudarlo a recuperar su
Last Updated : 2026-05-05 Read more