Sonia Calderón entró a la comisaría caminando despacio, con una mano apoyada sobre el vientre y la otra aferrada al brazo de su madre. Esteban iba a su lado, sin tocarla, pero lo bastante cerca para que ella supiera que no estaba sola. Llevaba una carpeta bajo el brazo, con informes médicos, constancias de tratamiento, controles del embarazo y todo lo que podía demostrar que Sonia estaba en condiciones de declarar, aunque durante meses hubiera estado mal por dentro. El embarazo ya se le notaba mucho. Seis meses no podían esconderse bajo un vestido amplio ni bajo una campera liviana. Ese hijo, al que Hernán Del Valle había querido convertir en un error borrado a tiempo, estaba allí, empujando la tela, respirando con ella, presente antes de nacer. Sonia se detuvo unos segundos al cruzar la puerta. El ruido de la comisaría la puso en el lugar ,los teléfonos sonando, pasos en el pasillo, una radio encendida con voces entrecortadas, funcionarios hablando bajo detrás de los escritorios.
Última actualización : 2026-08-01 Leer más