Pasaron algunas semanas antes de que Eva aceptara la invitación de Laura y Carlos. Laura estaba empezando una relación agradable, estable, muy distinta a lo que Eva había imaginado alguna vez para ella. Siempre la había visto independiente, dueña absoluta de sus tiempos, capaz de salir con un hombre, volver a su casa y seguir al día siguiente sin dar explicaciones ni cargar con promesas. En ese punto eran inversas. Eva había construido su vida alrededor de una familia; Laura, en cambio, había defendido su libertad con uñas y dientes. Por eso le sorprendía verla ahora con ganas de tener a alguien al lado, no por necesidad, sino por elección. Un día, después de escucharla insistir por tercera vez, Eva aceptó. —Si arreglamos bien dónde se quedan los niños y ellos quieren, salimos. No fue una decisión impulsiva ni una escapada hecha a escondidas. Los padres de Agustín estuvieron de acuerdo enseguida con quedarse con los cuatro en la casa de campo. Para ellos tampoco era una sorpresa q
Última actualización : 2026-08-10 Leer más