Ese sentimiento de melancolía mutó de golpe en una necesidad de tenerse una vez más. Ambos sentían, con una angustia silenciosa, que el tiempo les robaría esa mañana. Kat se levantó de la cama, dejando su piel pálida expuesta por completo a la penumbra de la suite, y caminó lentamente hacia él. Sebastián tragó duro al contemplar la absoluta perfección de su silueta, recortada sutilmente por la sombra que provocaba el sol a través de la gruesa cortina de seda. Ella colocó las manos sobre su pecho musculoso, aún húmedo por el baño, y lo observó hacia arriba; no necesitó ponerse de puntillas, porque el magnate se apoderó de sus labios con una saña hambrienta. La entrega fue intensa, salvaje y desesperada. Finalmente, recostados de nuevo entre las sábanas deshechas, se vieron obligados a aceptar que tenían que regresar a la fría realidad de su trágica historia.Ambos se vistieron en un silencio sepulcral, fúnebre y espeso, pero con las miradas gritando con fuerza todo lo que sus orgulloso
Última actualización : 2026-09-24 Leer más