El viernes llegó con el sol colándose por el gran ventanal del penthouse, disipando las caricias y la tormenta que los tortura. Kateryn Thorne y Sebastián Blackwood se vistieron en un silencio sepulcral, cargado de una pesada melancolía. Con una falsa caballerosidad que intentaba camuflar el dolor de la inminente despedida, él se acercó para ayudarla a subir el cierre de su vestido azul perla, mientras ella, con manos trémulas, se estiró para ajustarle el nudo de la corbata de etiqueta, la misma prenda sastre que Valeria le había llevado el día anterior. El contacto físico los quemaba. Justo antes de Kateryn cruzara la puerta para salir del penthouse y darle fin al contrato, Sebastián la jaló con brusquedad de la mano, atrapándola por la cintura contra su pecho escultural. —¿Y si mejor nos quedamos aquí encerrados el resto del día? —sugirió el magnate en un siseo ronco, sus ojos negros invitados en un deseo primitivo. No quería que terminara. —No podemos hacer eso, Sebastián —resp
Última actualización : 2026-09-27 Leer más