—Vaya, Yolanda, nunca noté que fueras tan descarada.Mientras hablaba, Estrella ya tenía los puños apretados.Practicaba boxeo desde niña, no temía a las peleas.Tomás comenzaba a perder la calma.Nunca había peleado con mujeres, pero esta era demasiado. Iba a acercarse cuando el gerente lo detuvo.—Sr. Suárez, si son sus amigas, mejor no armar escándalo.—Podría venir la policía. —Aunque no tememos inspecciones, una pelea da mala imagen.Esta noche, al ver tanto dinero, perdió el juicio.Reunir a tantos gigolós de una vez, y si además había pelea, sí podía traer problemas.Estrella soltó una sarta de improperios:—El maldito Samuel puede divertirse con su amante, ¿y Yolanda no puede salir a pasarlo bien? ¿Quién se cree?Tomás, que estaba furioso, al oír las audaces declaraciones de Estrella, de pronto se rio.Pocos se atrevían a insultar así a Samuel.No sabía si, al despertar, aún tendría el valor.Como fuera, Tomás decidió grabarlo para molestar a Samuel, hacerlo pagar por su amen
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