Manuel, al ver su actitud fría, rio de manera forzada.—Yolanda, ¿cómo puedes comer ya?—Samuel acaba de regresar de un viaje agotador. —Cuídalo, sírvele vino, sírvele comida.Mientras hablaba, le hacía señas con los ojos.A Samuel no le sorprendió. Era su dinámica habitual.—Vine a comer, no a servir.—Tú y tu sobrino son tan atentos, ¡sírvanlo ustedes!Era la primera vez que Yolanda humillaba a Manuel frente a Samuel. A él sí le sorprendió.Antes, por más que pareciera reacia, siempre pensaba en el cuadro general, le guardaba las apariencias a Manuel.Pero hoy, su actitud era de total desdén.Y justamente, Manuel no podía regañarla.Solo contuvo su ira.—¿Aún estás enojada por lo que te dije anteayer en casa?—Tu abuela y yo lo hacemos por tu bien y el de Samuel. —Llevan años casados, debes darle un bebé.Al oír eso, la mirada de Samuel hacia Yolanda cambió.Parecía que esta vez querían mucho. Hasta usarían un bebé.Tomó un cigarrillo, observándola en silencio.—Papá, ya dije qu
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