El crudo invierno de Grecia recibió su primera gran nevada.En el camino del Monte Nube, las ramas crujían sacudidas por el viento, que azotaba el parabrisas con ráfagas de nieve.Yolanda Sarto estaba sentada, desconcertada, en el asiento del auto. Con una mano se presionaba un corte en la frente, con la otra sostenía el celular, marcando una y otra vez.El pavimento resbaladizo había causado un choque.Por suerte, el chofer reaccionó rápido.Al chocar contra la barrera, giró el volante con fuerza, estrellándose contra un árbol e impidiendo que el auto cayera por el precipicio. De lo contrario, hoy habría muerto.A la cuarta llamada, él finalmente respondió.—Samuel… —la voz de Yolanda temblaba, a punto de romper en llanto.Pero antes de que pudiera continuar, la voz grave e impaciente de Samuel López cortó el aire:—Estoy a punto de entrar a una reunión, no me llames más.—Samuel, podrías… —"¿venir a buscarme?"No alcanzó a terminar. La voz de él, cargada de visible fastidio, la in
Read more