##Lucio##Estaba de pie junto a la puerta abierta del autobús, viendo cómo los faros de un automóvil cortaban la penumbra de la calle. El motor se apagó frente al portón y, cuando la puerta del acompañante se abrió, mi respiración se detuvo por completo.Era Atenea.Avanzó hacia nosotros bajo la tenue luz amarilla de las farolas. Llevaba un abrigo oscuro ajustado al cuerpo y el viento le desordenaba ligeramente el cabello sobre el rostro. Había una elegancia innata en cada uno de sus pasos, una presencia tan magnética que, por un instante, olvidé el murmullo de los niños dentro del transporte. Se veía hermosa. Tan letal e inalcanzable como siempre, pero con un brillo en los ojos que amenazaba con derrumbar el poco temple que me quedaba.Antes de que Atenea alcanzara el primer escalón, la ventanilla del auto se bajó de golpe. Regina asomó la cabeza y, con una sonrisa cargada de picardía, soltó un grito que resonó en la calle empedrada:—¡Cuídemela, padrecito pecado!El comentario cayó s
Terakhir Diperbarui : 2026-09-11 Baca selengkapnya