—Perdón, no resistí la tentación —dice él, con voz ronca—. Joder, eres muy sexy.—¡Basta, se acabó! —respondo, con voz firme.—Está bien, está bien, bueno, pesada —dice él, con un suspiro—. Vamos, el ascensor ya abrió.Salimos del ascensor, fuimos hasta el garaje, donde estaba estacionado el coche. Entramos, él dio marcha y salimos. El camino fue silencioso, ninguno de nosotros decía nada. Mi celular sonó, y vi que era Stella.—¡Buenos días, mi vida enterita! —atendí, con la voz más animada que pude.—¿Ahora? —la voz de Stella llegó cargada de preocupación—. Te llamé como diez veces, ¿y ahora recién atiendes? ¡Yo aquí, preocupada por ti!—Calma, mi vida —respondo, con voz suave—. Todo está bien. Tuve un roce, pero logré resolverlo.—¿Qué roce? ¿Cómo lo resolviste? ¿Estás bien de verdad? ¿Qué pasó? ¿Dónde estás? —disparó las preguntas como una metralleta.—Calma, Pit Bull —bromeo, riendo—. Mi vida, todo está bien. Ahora voy a trabajar. Cuando salga del trabajo, voy para allá para que h
Última atualização : 2026-09-30 Ler mais