Stella baja las escaleras, con el pelo aún mojado, vistiendo ropa casual, sus ojos rojos de tanto llorar. —Ven aquí —la llamo, con voz suave, extendiendo la mano. Viene, vacilante, y le hago una señal para que se siente cerca de mí. Se sienta, y la atraigo hacia mí, abrazándola con fuerza, sintiendo su cuerpo contra el mío. Apoya la cabeza en mi pecho, y la abrazo con fuerza, hundiendo mi rostro en su cabello. —Amor, perdón, ¿sí? —digo, con voz cariñosa, sintiendo el peso de la culpa—. Me conoces, sabes exactamente cómo me pongo cuando alguien se te acerca. Sabes cómo son mis celos. No me controlo. Te amo tanto, que de solo pensar en perderte, me duele. —Lo sé, amor —responde, con voz suave, sus dedos trazando círculos en mi pecho—. También te amo. Y no me vas a perder. —¿Te lastimé? —pregunto, preocupado, levantándole la cara para mirarla. —No, amor —responde, con una sonrisa que le ilumina el rostro. —¿Me perdonas? —pregunto, con voz dudosa, como un niño que pide perdón
Last Updated : 2026-05-12 Read more