La música en la sala era apenas un murmullo sordo que terminó por desaparecer, tragado por el silencio denso y sofocante que se instaló en la planta baja. Ruda no dio espacio a los segundos ni a los rodeos. Con un movimiento fluido y cargado de una posesión absoluta, terminó de despojarse de la camisa blanca que ya llevaba abierta, arrojándola al suelo de mármol. Su torso desnudo, marcado por la tensión y el calor de la noche, brilló bajo la luz tenue de la cocina. No hubo palabras. El idioma entre ellos se había reducido a la urgencia pura de sus cuerpos, a una necesidad física que ya no aceptaba frenos. Atrapó a Caelum por la cintura con sus manos grandes y calientes, pegándola contra su pecho firme con una brusquedad salvaje que a ella le encendió la sangre. Sus labios se encontraron en un beso hambriento, directo y devorador, que eliminó cualquier rastro de cordura. Caelum arqueó la espalda, enredando las manos en el cabello oscuro de su esposo, tirando de él con una desesperació
Last Updated : 2026-09-10 Read more