La luz de la mañana se filtró con una insistencia dorada a través de las rendijas de la persiana, dibujando líneas brillantes sobre las sábanas oscuras. Me removí despacio, experimentando una ligereza física que hacía años, literalmente años, no sentía al despertar. No había opresión en el pecho, ni esa desagradable película de sudor frío que solía adherirse a mi piel tras las noches de pesadillas. Alargué la mano de manera instintiva hacia el lado izquierdo de la cama, buscando el calor denso y reconfortante del cuerpo de Ben, pero mis dedos solo rasparon la tela lisa y fría del colchón.Abrí los ojos de golpe, el corazón dándome un vuelco violento. El lado de Ben estaba perfectamente despejado, vacío, como si nadie hubiera dormido allí. Una oleada de pánico irracional me atenazó las entrañas. Con la confesión de la noche anterior tan viva y sangrante en mi memoria, el miedo a que se hubiera arrepentido, a que mi verdad hubiera sido demasiado tosca para él o a que simplemente hubiera
Última actualización : 2026-07-26 Leer más