El trayecto hacia el Malibú se me hizo eterno.A mi lado, Ben conducía con una serenidad que me partía el alma. La luz tenue del salpicadero iluminaba de perfil su rostro; la firmeza de sus manos sobre el volante, su respiración pausada... Todo en él transmitía a ese hombre que, por primera vez en dos años, no llevaba el peso del mundo aplastándole el pecho. Y yo, a escasos centímetros, custodiaba en mi bolsillo interior la mecha encendida que podía hacerlo estallar todo por los aires de nuevo.Cada pocos segundos me descubría a mí misma presionando instintivamente la mano contra el costado de la cazadora, sobre la solapa del abrigo donde el sobre de papel grueso parecía quemarme la piel a través de la ropa.Ben puso el intermitente y giró por el callejón trasero del club, donde solía aparcar. Apagó el motor y las luces del todoterreno, dejando el habitáculo sumido en una penumbra cálida, aislados del exterior por el sonido constante de la lluvia repicando
Last Updated : 2026-08-17 Read more