La música retumbaba en mi pecho como un latido constante, pesado y eléctrico, que parecía dictar el ritmo de la sangre en mis venas. La zona VIP del Malibú era un santuario de luces tenues, terciopelo oscuro y destellos intermitentes provenientes de las botellas de cristal premium; sin embargo, para mí, todo aquel despliegue de lujo nocturno no era más que el telón de fondo de un juego psicológico mucho más peligroso. Hoy el aire se sentía distinto. Era más denso, cargado de una estática que no provenía de los altavoces de la sala. Intentaba concentrarme en tus tareas cotidianas, esforzándome en moverme con mi eficiencia habitual entre las mesas bajas y los sofás de cuero, pero mis ojos parecían tener voluntad propia. Cada pocos segundos, mi mirada se escapaba de forma casi magnética, barriendo la penumbra para buscar la figura de Ben en su puesto de control. Y siempre, invariablemente, lo encontraba. Ben no estaba simplemente trabajando; estaba vigilando, pero su objetivo no era la
Last Updated : 2026-05-15 Read more