El sol se había levantado sobre las crestas de la sierra, tiñendo el horizonte de un naranja violento que atravesaba las ventanas de la cabaña, marcando el inicio de lo que, para mí, era el día más largo de mi vida. A pesar de la intensidad compartida apenas unas horas antes, algo había cambiado en el aire. No era una frialdad nueva, sino una fragilidad extrema, como si cualquier palabra, cualquier pregunta un poco más profunda, pudiera hacer que el cristal de nuestra realidad se hiciera añicos.Alissa se movía por la pequeña estancia con una delicadeza casi etérea. Ya no evitaba mi contacto, pero se movía con una prudencia calculada, manteniendo una distancia prudente que no era de rechazo, sino de despedida. Me observaba con unos ojos que parecían estar escaneando cada detalle de mi rostro, desde la cicatriz sobre mi ceja hasta la forma en que mis manos se cerraban sobre el mango de una taza de café, como si estuviera memorizando un archivo que sabía que pronto dejaría de ser accesi
Última atualização : 2026-08-16 Ler mais