En la comisaría a la que fue llevado, el comisario titular, un hombre de casi cincuenta años, llegó corriendo. No se atrevió a detenerse ni un segundo y se dirigió directamente a la celda, refunfuñando de los nervios ante su propio equipo.En cuanto se abrió la puerta, se encontró con un hombre de porte noble sentado tras la mesa, con las manos esposadas y el ceño fruncido. Incluso en aquella situación humillante, Maison Thorne emanaba una frialdad cortante que intimidaba a cualquiera.—¡Señor Thorne, mil disculpas! Mi equipo ha sido incompetente y no lo reconoció, lo que lo obligó a pasar por este malentendido. Ya he ordenado a todos que reflexionen sobre este gravísimo error. —El comisario se apresuró con las llaves y, con las manos temblorosas, le quitó las esposas.A pesar de la furia que sentía por dentro, Maison no se desquitaría en público; la educación de élite que había recibido desde la cuna pesaba más. Se frotó las muñecas, se levantó y salió de la celda, diciendo con tono
Última actualización : 2026-07-29 Leer más