En la habitación del hospital, el ambiente estaba cargado. Isabela bajó la mirada y vio una pequeña mancha oscura sobre la manta. Antes de que pudiera asimilar lo que Maison acababa de decir, Killian ya no pudo contener las lágrimas. Para el niño, la idea de que su madre estuviera ligada a alguien como él le parecía un error terrible.Isabela, manteniendo la calma, tomó un pañuelo y se limpió con esmero. Killian, con las mejillas infladas de indignación, clavó una mirada furiosa en Maison. En cuanto su madre terminó, estalló:— ¡Yo no soy nervioso! ¡Y mamá tampoco lo es!Maison, maestro en torcer la lógica a su antojo, la provocó con una media sonrisa:— Bueno, ella sí lo es.Isabela sentía la cabeza latir —quizás por la conmoción, quizás por la rabia que él le provocaba. Acarició el rostro de su hijo, intentando ignorar esa presencia invasiva:— Cariño, pórtate bien. Él no es de nuestra familia, simplemente ignóralo.Esas palabras golpearon a Maison como un puñetazo.— ¿No somos fami
Última atualização : 2026-08-01 Ler mais