Narrado por Zoe—¿Seis puntos? ¿En serio, Zoe? Podrías haberte movido tres centímetros a la izquierda y nos habríamos ahorrado este espectáculo —la voz de Ian retumbaba en el pequeño cubículo de curas, cargada de esa mezcla de alivio, adrenalina residual y una furia que solo él sabía proyectar.Yo estaba sentada en la camilla, con el hombro descubierto y el brazo izquierdo anestesiado. Santi era el encargado de darme los puntos, pero el pobre hombre sudaba frío, no por la herida —que era un roce limpio—, sino por el "león enjaulado" que caminaba de un lado a otro detrás de él.—Ian, por el amor de Dios, siéntate o tómate un sedante —dije, tratando de no reírme cuando vi a Santi temblar al insertar la aguja—. Estás poniendo nervioso al Dr. Silva, y si me deja una cicatriz fea, te culparé a ti por hostigamiento laboral.—¿Hostigamiento? —Ian se detuvo en seco, señalándome con un dedo tembloroso—. ¡Había un tipo con una 9 milímetros apuntándote a la cabeza! ¡Te dispararon, Zoe! ¡Te-dis-pa
Última atualização : 2026-05-26 Ler mais