Me quedé dormida después de que Sebastián me llevara a casa. Mi cuerpo seguía débil por el efecto de los medicamentos, mi mente aún hecha un lío por todo lo que había pasado: Leon, la discoteca, ese hombre, sus disculpas, mi rechazo. Quería descansar. Quería olvidarlo todo.Pero mis sueños no me dieron paz.Soñé con la habitación secreta de la mansión de Leon. Paredes de madera oscura, un poste de madera en el centro, y una cuerda roja siempre colgando allí. Estaba atada a ese poste, con los brazos levantados, las piernas abiertas, el cuerpo completamente desnudo. Nada me cubría.Ellos tres llegaron.Leon al frente, con el rostro frío como antes, los ojos negros y sin emoción. Adrián a la derecha, con una sonrisa que ya no era cálida, sino cínica, burlona. Sebastián a la izquierda, su rostro fiero más fiero aún, sus ojos llenos de un deseo inhumano.—¿Qué están haciendo? ¡Suéltenme!Pero no me escucharon. Se turnaron para acercarse a mí, tocarme, penetrarme. Sentí sus manos sobre mi c
Last Updated : 2026-07-26 Read more