A la mañana siguiente.Adrián bajó al comedor y vio a Christy ya sentada allí, con una taza de café en la mano. La mujer todavía se veía cansada, pero su sonrisa había vuelto—esa sonrisa profesional que siempre llevaba puesta.—Buenos días, señor Adrián —lo saludó Christy, levantándose de su silla.—Adrián —la corrigió él, sonriendo—. Ya te lo dije, llámame Adrián.—Bien, Adrián. Te he preparado café. Perdona, tomé la iniciativa por mi cuenta.—No pasa nada —dijo Adrián, sentándose frente a ella—. Eres mi invitada. Puedes hacer lo que quieras.Desayunaron juntos en un silencio cómodo. No hacían falta palabras, solo la compañía que se sentía cálida.Pero la tranquilidad no duró mucho.De repente, desde fuera de la mansión, se oyó un fuerte griterío. La voz de un hombre enfadado, insultando con palabras groseras.—¡Christy! ¿Estás ahí dentro? ¡Sé que estás ahí! ¡Sal ahora mismo!Adrián se tensó. Vio a Christy palidecer, y sus manos comenzaron a temblar sobre la mesa.—Es mi marido —susu
Terakhir Diperbarui : 2026-09-03 Baca selengkapnya