Todavía estaba tendida, débil, en la cama cuando el teléfono de Adrián sonó. Su rostro cambió en cuanto vio el nombre que aparecía en la pantalla.—¿Lucas? ¿Qué pasa? ¿Qué? ¿Fiebre? ¿Desde cuándo?Oí una voz al otro lado, una voz de mujer, probablemente la niñera de Lucas, que sonaba en pánico.—Bien. Voy para allá ahora mismo —dijo Adrián. Colgó y me miró con los ojos llenos de pesar—. Cariño, tengo que irme. A Lucas le dio fiebre de repente. La niñera dice que tiene 39 grados.—Vete. Tu hijo es más importante —dije.—Volveré tan pronto como pueda.Me besó la frente, luego me besó la mano.—No te vayas a ningún lado, ¿eh?—No tengo adónde ir.Adrián suspiró. Caminó hacia la puerta, se despidió de Sebastián y León con un rápido asentimiento, y se fue.Antes de que pudiera cerrar los ojos, el teléfono de Sebastián sonó.—¿Sí? —su voz era firme como siempre, pero noté inquietud en ella—. ¿Qué quieres decir con incendio? ¿Grande? Voy para allá ahora mismo.Colgó y miró a León.—Hay un in
Last Updated : 2026-07-05 Read more