—¡Me importa un demonio que lleve mi sangre, Camelia! —rugió Fernando, retorciéndose entre los brazos de Luciano—. ¡Ella es una enemiga! ¡Mi único padre es Arturo! ¡Así que no le debo lealtad a ningún maldito Fontana!Camelia no retrocedió ni un milímetro.De pie en el umbral de la celda destrozada, con su bata de seda y el vientre de su embarazo por delante, mantuvo el rostro implacable. Sus ojos barrieron el yeso en el piso, la escopeta tirada, el torso desnudo de Elías y el pecho descubierto de Alessia.—No le debes lealtad a su apellido, Fernando. Es cierto, pero tú te debes lealtad a ti mismo, a tus principios, no lo vas a rebajar por culpa de ellos —sentenció Camelia con voz tajante—. No permitiré que te conviertas en un asesino como Arturo Fontana. Además, aunque no nos guste, ese hombre era tu padre biológico y el hecho de que esté muerto no borra la sangre de tus venas. Alessia es tu tía. Y es la única llave real que tenemos para destruir la organización de Vincenzo sin desat
Last Updated : 2026-07-29 Read more