MARIANALos meses que siguieron a la boda de Gabi fueron los más tranquilos que recuerdo.Y qué raro se sentía, después de tanto. Después de Dubái, de los destierros, de las cárceles, de las amenazas, de Mansour, de Yasmín. Por primera vez en años, la vida transcurría sin sobresaltos, sin sombras acechando en cada esquina. Solo días normales. Comidas en familia. Amir creciendo. Valentina llenando la casa de dibujos. La empresa prosperando, ahora sí, limpia, sólida, sin trampas.Y a mi alrededor, poco a poco, todos los que quería fueron encontrando su lugar.Empezó con mi madre.Doña Carmen y Hassan llevaban meses en esa danza de miradas y pañuelos y "no es nada, solo somos amigos" que ya no le creía nadie. Hasta que una tarde, Hassan, con su seriedad de siempre y las manos temblándole como a un muchacho, le pidió a mi madre que se casara con él.—A mis años. —Se reía mi madre, contándomelo, colorada como quinceañera—. ¿Tú crees, mija? Casarme otra vez, a mis años.—El amor no tiene eda
Dernière mise à jour : 2026-09-07 Read More