Los trillizos tenían siete años, niños altos para su edad, cabello rubio oscuro y ojos grises heredados de su padre. Se parecían tanto entre sí que solo Alma y Nikolai sabían distinguirlos al instante. Ese día corrían descalzos por el césped, persiguiendo a Dmitry, el hijo de Mikhail y Anika, que ya tenía seis años y el mismo cabello negro espeso de su padre, Svetlana, ahora de trece años, intentaba mantener el orden con la autoridad de quien se cree adulta.—¡Kazimir, no empujes a Kian!Aunque ellos nunca le hacían caso. Nikolai observaba la escena desde la terraza, apoyado en la barandilla de piedra. Llevaba una camisa blanca arremangada y pantalones oscuros. El cabello ya tenía algunas canas en las sienes, pero la expresión era la misma de siempre: intensa, silenciosa… y, cuando miraba a sus hijos, profundamente en paz.Alma se acercó por detrás y le pasó los brazos por la cintura, apoyando la mejilla en su espalda. Pegándose lo más que pudo por su vientre abultado en donde crece
Última atualização : 2026-08-20 Ler mais