ALESSANDRO:Entramos en la habitación pensativos y preocupados. Todavía no hemos comenzado a cambiarnos de ropa cuando la puerta se abre de un tirón, dejando pasar a mi hija Alessia empapada en llanto y con una expresión de terror en el rostro. Corre hacia mí igual que cuando era una niña y se lanza a mis brazos. La estrecho, todavía sin comprender qué le sucede, levantando la mirada hacia mi yerno, que se ha quedado en la puerta.—Perdóname, papá, por no confiar en ti y dejarme engañar —dice al fin mi hija entre sollozos desgarradores—. Y por no seguir tus enseñanzas y advertencias.—Hija, ¿de qué hablas? —pregunto, bajando la cabeza para mirarla—. ¿Hiciste algo con Gian?—¡Eso también! —grita, zafándose de mi abrazo—. Pero no se trata de ello, es algo peor. ¡Mira!Y ante n
آخر تحديث : 2026-10-04 اقرأ المزيد