La placenta salió, y la doctora Álvarez lo gestionó con la misma competencia calmada con la que había gestionado todo, y explicó lo que estaba pasando mientras avanzaba, e Isabella, que había sido partida en dos para hacer a esta bebé, se recostó y dejó que su cuerpo fuera un cuerpo y dejó que otras personas se encargaran de la gestión por una vez. Estaba agotada de una manera que iba más allá de lo físico. Estaba vaciada. Había dado todo lo que tenía y más, y ahora estaba vacía excepto por las réplicas, el temblor, la certeza de que acababa de hacer la cosa más difícil que una persona puede hacer y había sobrevivido.Leo no se fue. Se sentó en la silla junto a la cama, con Esperanza en brazos, y no se movió. Solo se había apartado una vez, cuando las enfermeras vinieron a limpiar a la bebé, a medirla y pesarla y revisarla, e incluso entonces no se había ido lejos. Se había quedado donde podía observar, donde podía ver cada momento, como si temiera que si apartaba la mirada, Esperanza
آخر تحديث : 2026-09-21 اقرأ المزيد