Ely—¡Ely, al fin! Necesito que me ayudes y no puedes decir que no.Salma vino a recibirme con una sonrisa que me hizo agradecer haberla encontrado antes que a nadie. Y aunque apenas había dormido pensando si debía llamar o no a Tariq, eso me devolvió un poco de normalidad a mi día.—Eso significa que debo decir que no —respondí, intentando devolverle la sonrisa.—No, es en serio. Esta es mi oportunidad. Ven, mamá está en su salón.Me tomó del brazo y la dejé llevarme, aunque todavía no sabía qué quería de mí. Hessa ya nos esperaba en una galería exquisita, con muebles de estilo francés que me dejaron sin aliento.—Buenos días, Eliany. Le mandé preparar un jugo de Juafah o guava, como le llamaría usted. Espero que le recuerde un poco a su tierra.—Muchas gracias, señora. Pero le llamamos guayaba.Mientras Hessa y Salma repetían el nombre, disfruté del frío y su sabor con un nudo en la garganta. Me quedé con el vaso entre las manos, conmovida por aquel recibimiento; había venido a rec
Dernière mise à jour : 2026-10-01 Read More