NARRADO POR BIANCA SERNAPasamos la luna de miel en un lugar que, según Ezra, había elegido especialmente porque nadie más lo conocía dentro del circuito habitual de la alta sociedad, una casa pequeña frente al mar, en un pueblo costero apenas visible en los mapas turísticos convencionales, sin ningún periodista capaz de rastrearnos, sin ninguna obligación corporativa esperando del otro lado del teléfono.Diez días enteros donde el tiempo pareció, por primera vez en mucho tiempo, dejar de contarse en plazos, negociaciones o cronogramas ajenos. Caminamos descalzos por la playa cada mañana, cociné algunas veces en la cocina pequeña de la casa alquilada, sin ninguna prisa, sin ningún despliegue corporativo detrás de cada gesto simple.Regresamos a la ciudad con una sensación extraña, mezcla de nostalgia por esos días de calma absoluta y una expectativa renovada frente a todo lo que nos esperaba al volver la firma seguía creciendo, con la nueva sede internacional ya en pleno funcionamien
Última actualización : 2026-09-09 Leer más