NARRADO POR BIANCA SERNAVictoria me invitó a tomar el té en su casa apenas una semana después de la gala, un gesto sencillo que, meses atrás, jamás hubiera imaginado como algo genuinamente esperado en lugar de temido. Llegué sola, sin Ezra, sintiendo cómo esa decisión llevaba consigo un peso simbólico particular: por primera vez desde que la conocía, iba a pasar tiempo con ella sin ningún intermediario necesario entre nosotras.Me recibió en la terraza trasera de la mansión, un espacio mucho más íntimo del que solía frecuentar en cualquier evento social formal, con dos tazas ya dispuestas y una bandeja de pastelería casera que reconocí, con cierta sorpresa, como preparada por sus propias manos.—No sabía que cocinabas —comenté, sentándome frente a ella, observando la mesa con una curiosidad expectante.—Hay muchas cosas que dejé de hacer durante años, convencida de que no eran lo suficientemente refinadas para alguien en mi posición —respondió Victoria, sirviendo el té con un cuidado
Última actualización : 2026-09-21 Leer más