El día del cumpleaños de don Diego, Catalina se las arregló para llegar en un horario distinto al de Leo.Le dijo a doña Carla que tenía que ir a firmar un contrato con la compañía.Como la otra parte había cambiado la hora de último momento, apenas terminara de firmar iría directo al banquete.Por suerte, doña Carla andaba ocupada con otros asuntos y no le prestó mucha atención:—Entonces asegúrate de llegar temprano.—No puedes llegar tarde, sería una falta de respeto.Catalina asintió.Ya había hablado de esto con Manuel desde antes.Si tenía que ir sí o sí, lo único que podía hacer era asegurarse de que Ernesto no la reconociera.Planeaba maquillarse de forma muy llamativa.Antes, cuando salía con sus dos mejores amigas, solía maquillarse así.Pero desde que se distanció de ellas, dejó de hacerlo.Por suerte, todavía recordaba cómo hacerlo.Catalina se miró al espejo, estaba satisfecha.Con ese maquillaje tan cargado, casi ni ella misma se reconocía, mucho menos Ernesto, a quien so
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