Antonella se enfureció todavía más. Si hubiera sabido que Elisa sería tan desagradecida, jamás la habría dado a luz.Respiró hondo y se obligó a mantener la calma.—No es para tanto, ¿por qué llevar algo así hasta los tribunales? Si hace falta, yo me haré cargo de los gastos médicos de tu abuela.Elisa soltó una risa fría.—Señora Pérez, voy a comer. No tengo tiempo para hablar de estas cosas con usted. Si quiere seguir justificándose, hágalo frente al juez.Dicho eso, Elisa se dio la vuelta y se marchó.Una vez en el restaurante, llamó a Marta.—La señora Pérez vino a verme hace un momento, quería ofrecerme dinero para que retirara la demanda. La grabé.Marta se rio.—Muy bien pensado, con esa grabación, prácticamente están admitiendo que lo hicieron a propósito. Ahora tenemos muchas más posibilidades de ganar el juicio. Ninguna de las dos se va a librar, aunque hay algo que me preocupa, ¿crees que Nicolás seguirá ayudándolas a arreglar sus problemas? Si decide intervenir, las cosas p
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