Nicolás no esperaba encontrarse con Elisa ahí.Pero, pensándolo bien, quizá había escuchado por boca del Señor Mendoza o de su asistente que él iba a ir a la Universidad del Ágora y por eso había ido también.Desde que se habían casado, cada vez que discutían, ella lo bloqueaba durante varios días.Pero después, cuando se calmaba y reflexionaba sobre lo ocurrido, terminaba arrepintiéndose y volvía a buscarlo para disculparse.Nicolás ya estaba acostumbrado a sus cambios de humor, así que nunca le había dado demasiada importancia.Lo que no esperaba era que Elisa ni siquiera lo mirara y siguiera caminando de largo.Nicolás frunció el ceño, se acercó y la tomó de la mano.—Elisa, ¿qué te pasa? Fuiste tú la que dijo que iba a volver a trabajar en la empresa. Pero mira nada más cómo te estás comportando. Faltas al trabajo, no respondes mis mensajes y hasta me bloqueaste. Si no vuelves pronto, voy a dejar que Noa ocupe tu puesto como directora de Investigación y Desarrollo.Elisa por fin lo
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