Elisa forzó una sonrisa.—Sí, gracias, Alicia.Noa quería que Nicolás la acompañara a las aguas termales, pero él insistió en quedarse con Elisa. Molesta, terminó yéndose sola a un bar cercano.Como no podía beber alcohol, se pidió un jugo y se quedó mirando, aburrida, a la gente que bailaba en la pista.Si no hubiera quedado embarazada tan pronto, ella también podría estar bebiendo y bailando como los demás.Cuanto más lo pensaba, más injusto le parecía. Sacó el celular y le escribió a Nicolás pidiéndole que fuera a acompañarla, pero él no respondió.Furiosa, lanzó el celular a un lado.Un hombre ebrio llevaba un buen rato mirándola. Al ver que estaba sola, se acercó con una sonrisa lasciva.—Qué linda. ¿Estás sola? ¿Quién viene a un bar a tomar jugo? Déjame invitarte un trago.Al decir eso, le puso la mano sobre el hombro.Noa, al ver esa cara tan fea, sintió un rechazo instintivo y trató de apartarlo, pero el hombre la atrajo hacia sí, contra su pecho.Furiosa, gritó:—¡Suéltame!Pe
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