El frío de la noche anterior todavía parecía vivir debajo de mi piel, justo al lado de esa opresión en el pecho que no me dejaba respirar desde que cerré la puerta de mi casa. Caminar por esas calles desconocidas, con el peso de mis libros de economía golpeando mi espalda, se había sentido como un descenso lento hacia un lugar del que no se vuelve.¿Cómo había terminado en ese callejón? Unas horas antes, mi vida tenía una trayectoria predecible: universidad, biblioteca, casa. Pero entonces ocurrió aquello. Las voz de mi padre todavía resonaba en mi cabeza como cristales rotos. "E invertido tanto en ti, y no puedes hacer algo tan simple", "Has arruinado todo por lo que trabajamos, si quedo en la quiebra todo sera tu culpa". El rechazo no fue solo de palabras; fue el silencio gélido con el que me entrego esa mochila y me señalo la puerta. No me dio explicaciones, solo me borro.Caminé sin rumbo hasta que mis pies no pudieron más. El callejón, con su máquina de refrescos parpadeante,
Última atualização : 2026-08-29 Ler mais