El silencio en la oficina se prolongó durante varios minutos, volviéndose tan denso que parecía asfixiar a Damián. Vittoria lo miraba fijamente desde su silla, analizando cada lágrima en sus ojos, cada temblor en sus manos y la postura derrotada del hombre que, hasta hace unas horas, creía conocer.—Harás lo que yo quiera —repitió Vittoria, saboreando las palabras con una frialdad que le heló la sangre a Damián—. Me hablas de amor. Me juras por tu vida que tus sentimientos son reales. Pero tu concepto del amor está manchado de cobardía. Te enamoraste de mí mientras me usabas como un escudo de carne para proteger tus acciones en la bolsa.Damián cerró los ojos con fuerza. Las palabras de Vittoria eran dagas para su orgullo, pero no tenía cómo defenderse.—Vittoria, te suplico... —intentó hablar, dando un paso más, casi al borde del escritorio.—¡No te acerques! —lo frenó ella, levantando la voz lo suficiente para paralizarlo en el sitio—. Mi primer instinto al ver a esa mujer gritar en
Última atualização : 2026-10-04 Ler mais