«¿Qué vas a hacer conmigo ahora?» La voz de Matteo se quebró, cruda y desesperada. «Si vas a matarme, ¡hazlo de una vez! ¿Por qué alargar esto?»La sangre seguía goteando de su brazo, empapando la camisa. Estaba pálido, el rostro tenso por el dolor, y se estremecía cada vez que un movimiento tiraba de la herida.Dos guardias de Kratos lo flanqueaban. Apenas podía moverse: esposado, los codos sujetos con fuerza, inmovilizado.Los labios de Helios se curvaron apenas, fríos y sin prisa. —Relájate. Llegarás a tu destino pronto. No tengas tanta prisa —dijo con tono sereno, sin una sola sombra de tensión en el rostro.Esa compostura solo hizo que Matteo apretara más los dientes. —¿«Enviarme» adónde? ¿Adónde me llevas?—A tu tumba —sonrió Helios, afilado y seguro—. ¿Adónde más?Matteo calló, pero la rabia seguía ardiendo en sus ojos.Helios le dio un golpecito en la mejilla. Luego otro, más fuerte. El sonido resonó
Last Updated : 2026-10-07 Read more