Aconite envolvió con suavidad la mano de Cassandra y le puso el vaso entre los dedos.—Bebe un poco de agua, mi amor.Ella no dijo nada, ni una palabra… pero levantó el vaso hasta los labios y se lo bebió entero.Él le limpió una gota escapada de la comisura de la boca con el pulgar, mirándole el rostro. Después de todo lo que había soportado, seguía siendo hermosa. Dulce. De ella había heredado Grasya esa mirada abierta e inocente.—Cassandra…Estaba viva… pero pasaba los días en una quietud silenciosa. Callada. Distante. Enferma.Cuando se separaron todos aquellos años atrás, él le había dejado todo: fondos, registros, todo lo que algún día pudiera necesitar para entender su mundo. La verdad sobre los sicarios. Para que si Grasya alguna vez quería saber quién era su padre, tuviera las respuestas. Para que eligiera su propio camino. Y, sobre todo, para que nunca quedara indefensa.Si un día decidía entrar en el mundo qu
Última atualização : 2026-10-13 Ler mais