MagnusLa noticia me golpeó con la fuerza de un impacto seco, directo al esternón, dejándome sin aire por una milésima de segundo. Yo, que me jactaba de anticipar cada movimiento de mis rivales antes de que siquiera pensaran en dar un paso, me encontraba completamente desarmado en el centro de mi propio dormitorio.Miré a Valerie de arriba a abajo, recorriendo con la mirada las curvas que unas horas antes se amoldaban a mis manos con una perfección casi dolorosa. Llevaba puesta mi bata de seda, una prenda que le quedaba absurdamente grande y que, de alguna manera, la hacía lucir sumamente sensual.No podía dar crédito al juego tan macabro al que el destino nos había metido. Era una ironía retorcida, un chiste de pésimo gusto orquestado por el universo.—No puede ser —dije, y mi propia voz sonó extraña en mis oídos, más baja de lo habitual, casi en shock.—Oh, créeme, sí que puede ser —respondió ella, forzando una sonrisa amarga que no le llegó a los ojos. Había un brillo de puro re
Last Updated : 2026-07-12 Read more