El aroma a café recién molido y madera encerada inundaba el gran vestíbulo de la planta baja cuando bajé las escaleras a la mañana siguiente. Mis piernas aún se sentían sutilmente débiles, y el estómago me dio un vuelco incómodo ante el primer pensamiento de comida, pero mantuve la barbilla en alto.En mi bolsillo derecho, el llavero de plata con el pin oculto parecía quemarme la piel. Al llegar al pasillo de la biblioteca, descubrí que Rocco ya había cumplido su promesa. Las imponentes puertas dobles estaban abiertas de par en par, revelando su nuevo despacho improvisado.Rocco estaba sentado detrás del escritorio de roble, sin la chaqueta del traje sastre. Llevaba las mangas de su camisa blanca remangadas hasta los antebrazos, exponiendo esos brazos fuertes y velludos que hacían que mi mente retrocediera inevitablemente a la suite de los viñedos.Tenía la vista fija en su portátil corporativa, pero en cuanto mis tacones resonaron contra el parquet, levantó esos ojos grises e implaca
Última actualización : 2026-07-19 Leer más