La luz del amanecer se filtró a través de las cortinas de mi habitación, pero no trajo consigo ninguna certeza, la noche anterior había sido un punto de inflexión, Rocco había estado al otro lado de la puerta, hablándome sin esperar respuesta, y yo, por primera vez en días, había sentido que no estaba completamente sola, pero esa sensación de conexión era frágil, como un hilo que podía romperse con el menor movimiento.Me levanté lentamente, sintiendo que el cuerpo me pesaba más de lo habitual. Las náuseas habían disminuido durante la noche, pero el cansancio seguía ahí, como una niebla que no lograba disipar, miré la bandeja de la cena, vacía, y supe que había comido lo suficiente para mantenerme en pie. Pero también supe que no podía seguir escondiéndome.—Hoy salgo —murmuré, como si las palabras pudieran darme el valor que necesitaba.Me vestí con ropa sencilla, nada del vestido de novia, nada que me recordara a la ceremonia. Bajé las escaleras con paso lento, sintiendo que cada es
Última actualización : 2026-08-09 Leer más