Fiorella reaccionó de inmediato, sintiendo cómo el calor de la vergüenza y el orgullo herido se transformaban en un impulso urgente por escapar. Intentó incorporarse y sacudirse de encima, retorciéndose para salirse de su regazo, pero Jean soltó una risa baja y ronca antes de sujetarla con fuerza, pegándola con absoluta posesividad contra su cuerpo. En un movimiento experto, su mano se deslizó por su espalda baja hasta hundirse con firmeza en su trasero, apretándolo con descaro mientras, al mismo tiempo, inclinaba el rostro. Sus labios dejaron una estela ardiente y húmeda sobre la piel delicada de su cuello, su aliento caliente erizando cada vello de la zona, hasta rozar su oreja con lentitud para pasar la lengua y morderla con la justa medida de dolor y placer.—No te dejaré ir, Fiorella —murmuró él contra su piel, con la voz grave y vibrante de deseo—. Tú viniste a mí. Yo te dejé ir con ese ruso mala clase, pero fuiste tú quien regresó, buscándome, besándome frente a todo el mundo y
Última atualização : 2026-09-26 Ler mais